¿Es posible darle una segunda vida a una computadora de generaciones pasadas mejorando su almacenamiento? Muchos nos hacemos esta pregunta antes de desechar hardware que aún puede ser funcional.
En este experimento, pusimos a prueba la clásica tarjeta madre Gigabyte 78LMT-USB3. Esta placa cuenta con puertos de expansión PCI Express en su versión 2.0 (un puerto x16 y un puerto x1). El objetivo es descubrir qué tanto podemos exprimir estos puertos utilizando adaptadores para unidades modernas.
A continuación, te dejo el video completo con todo el proceso y las pruebas en tiempo real:
Los Contendientes de la Prueba
Para tener una comparativa justa y escalonada, preparamos tres configuraciones de almacenamiento distintas:
- SSD SATA 2.5″ tradicional: Utilizamos un ADATA Ultimate SU800 como nuestra línea base.
- SSD NVMe en puerto PCIe x1: Montamos un disco XPG en un adaptador conectado al puerto más pequeño de la placa.
- SSD NVMe en puerto PCIe x16: Utilizamos el puerto principal (generalmente destinado a la tarjeta de video) con un adaptador PCIe.
Resultados de Velocidad (CrystalDiskMark)
Al ejecutar los benchmarks, los resultados revelaron exactamente dónde están los cuellos de botella del hardware antiguo:
- El disco SATA 2.5″ entregó un rendimiento estándar, rondando los 276 MB/s en lectura y 244 MB/s en escritura.
- El NVMe en el puerto PCIe x1 mostró una leve mejora, alcanzando casi 389 MB/s de lectura y 327 MB/s de escritura. Sin embargo, quedó claro que el ancho de banda del puerto x1 en su versión 2.0 limita severamente la unidad.
- El NVMe en el puerto PCIe x16 fue la verdadera revelación. Las velocidades se dispararon a más de 1,300 MB/s en lectura y 572 MB/s en escritura.
Conclusión: ¿Vale la pena la actualización?
Los datos hablan por sí solos. Si tienes una placa antigua y un puerto PCIe x16 disponible, utilizar un adaptador para un SSD NVMe es, por mucho, la mejor opción para inyectarle velocidad a tu sistema. Logramos multiplicar casi por cinco la velocidad de lectura en comparación con un disco SATA convencional.
Aunque las limitaciones de la generación del puerto (PCIe 2.0) impiden aprovechar el 100% de la capacidad de un NVMe moderno, la diferencia de rendimiento en el uso diario, la carga del sistema operativo y la apertura de programas es abismal.
¿Tienes alguna PC antigua guardada? Quizás sea el momento de conseguir un adaptador y darle una nueva oportunidad. ¡Déjame tus dudas en los comentarios!
